Interrumpimos la actividad

Con gran dolor de corazón nos vemos obligadas a interrumpir esta 8ª edición del club de lectura “Con Mucho Gusto”.

Esta actividad, que se realizaba presencialmente, no podrá hacerse en los próximos meses por motivos de seguridad sanitaria. Hemos intentado vernos por videoconferencia pero, sinceramente, no es igual.

Ante esta situación hemos pensado que lo más aconsejable era pasar las dos lecturas que nos quedaban pendientes al curso 2020-2021, en la confianza de que volvamos a recuperar la actividad casi normal.

Nosotras seguiremos pensando y preparando la siguiente edición. Haremos todo lo posible para que empiece con Desmesura y Caperucita en Manhattan.

Mientras tanto, cuídense mucho, lean todo lo que puedan y no nos olviden.

Las ciudades invisibles. Ítalo Calvino

Jueves 12 de marzo de 2020

En la tarde de ayer nos
reunimos los participantes del Club de Lectura “Con mucho gusto”, de la
Biblioteca Reina Sofía, para celebrar una nueva sesión de lectura, en esta
ocasión de Las ciudades invisibles,
de Italo Calvino (Editorial Einaudi, 1972).

Las ciudades invisibles

Marta Blanco fue la
invitada encargada de elegir y presentar Las
ciudades invisibles
, de Ítalo Calvino. Arquitecto de formación y creativa
por vocación, ha sabido combinar ambas a partes iguales, con proyectos también
dentro del mundo textil o con talleres de arquitectura para niños (La casuca
del árbol). Marta señaló que, desde su primer año en Arquitectura, en la que
era lectura de la asignatura Análisis de formas, este libro de Calvino le ha
acompañado siempre como texto sumamente sugerente e inspirador para su
actividad profesional y creativa.

Italo Calvino (1923-1985)
es una de las figuras centrales de las letras y del pensamiento del siglo XX,
autor de una numerosa obra reflejada en novela, cuento y ensayo. Con Las ciudades invisibles, Calvino pone a
prueba las posibilidades de la palabra escrita al convertir a Marco Polo en
narrador para el emperador de los tártaros, Kublai Khan, de las ciudades de su
imperio. En total se describen 50 ciudades que solo tienen existencia en la
palabra del narrador, Marco Polo, puesto que son ciudades inexistentes e
imposibles. Se trata de un libro original y extraño, que oscila entre lo
fantástico y lo onírico cuyo centro es la ciudad y, sobre todo, sus gentes. Calvino
señaló en la Nota Preliminar incorporada en ediciones recientes del texto y
derivada de una conferencia pronunciada el 29 de marzo de 1983, que la
escritura de esta obra le llevó varios años, por lo que el proyecto inicial fue
cambiando y estructurándose de acuerdo a los relatos enmarcados propios de la
literatura medieval –de hecho cita Las
mil y una noches
como referente estructural-, y cuya premisa final se puede
resumir citando sus palabras: “Las ciudades invisibles son un sueño que nace
del corazón de las ciudades invivibles”.

Cada uno de los 9
capítulos de los que se compone esta colección de textos se inicia con la
conversación de Marco Polo con el emperador Khan; a continuación, se insertan
los distintos relatos de las ciudades imaginarias, todas con nombre femenino y
muy distintas entre sí. La descripción de las diferentes ciudades comporta una
metáfora de la esencia humana y de su comportamiento, por lo que el texto
contiene no sólo ciudades, sino el alma de las mismas. Por esta razón, Las ciudades invisibles se presenta como
un extraño artefacto literario para decir mucho de nosotros mismos por caminos
inverosímiles.

Los miembros del
club de lectura destacaron de forma coincidente la prosa sencilla y muy bien
elaborada del libro, pero tuvieron más reparos a la hora de valorar su
contenido y significado último. La obra pareció difícil, para leer a intervalos
y no de un tirón, y aunque original, extraña. Al carecer de un hilo conductor
que estructure un argumento concreto y seguido, el libro no consiguió suscitar
más que cierta curiosidad, pero no entusiasmo. Y aun con todo, su lectura nos
llevó a comentar las ciudades actuales e incluso los viajes que realizamos a
ellas. Puesto que cada ciudad es distinta para cada habitante y también para
cada turista que la visita, el libro de Calvino habría que entenderlo como la
percepción, a partir de su experiencia en las ciudades por las que ha
transitado, tanto de su arquitectura como de su alma, llevada a la metafórica
construcción de las ciudades invisibles.

Con esta nueva
lectura renovamos nuestro afán por conocer, leer y compartir textos fuera de
modas o listas de éxitos, que sin duda enriquecen y, sobre todo, incentivan la
puesta en común que persigue un club de lectura. Gracias a Marta porque con su
elección avanzamos en el amplio mundo de las posibilidades de la palabra
literaria.

El arcón de los títeres. David Hernández Sevillano

Jueves 14 de febrero de
2019

      El club de Lectura “Con mucho gusto” celebró en la tarde de ayer una nueva
reunión en la que se comentó El arcón de los títeres, de David
Hernández Sevillano (Difácil, 2018).

El arcón de los títeres  

            David Hernández
Sevillano llegó ayer a la Biblioteca Reina Sofía de Valladolid para compartir
con nosotros su último libro de poemas publicado: El arcón de los títeres; venía del pueblo segoviano de Vegafría,
donde tiene un negocio de turismo rural – de la poesía todavía es difícil
vivir-, sin más equipaje que su poemario, editado con tanto cuidado por Difácil
como cuidados son los textos que lo contienen y nos hizo pasar una tarde de
poesía verdaderamente provechosa.

El arcón de
los títeres
está compuesto
de varios poemas de distinta extensión, sin una estructura fija y con mucho de
vivencia e intuición. El centro temático lo constituyen los títeres, tanto como
muñecos o marionetas como metafóricamente, como representación de las muchas máscaras
o papeles que vamos representando a lo largo de la vida, con el objetivo de llegar
a dilucidar con el verso qué de real tiene nuestro mundo y cuánto de juego.

En
su presentación, el autor indicó cuál fue el impulso primero al escribir este
poemario, concentrado en la búsqueda de esa marioneta que encierra lo esencial
de cada hombre, pero que a lo largo del discurrir de la vida de cada uno se va
solapando y tapando con otras muchas máscaras que necesitamos para vivir y que
no anulan del todo esa marioneta que es, en definitiva, la que nos define.

El uso de la imagen del títere tiene en David
Hernández varios sentidos; en primer lugar, es un elemento casi biográfico y
geográfico a través del festival Titirimundi,
que se celebra anualmente en su ciudad natal, Segovia, y en el que “Cada
primavera, durante más treinta años, Titirimundi nos acerca a las culturas del
mundo con la mirada intensa y esencial de los teatros de marionetas, un teatro
milenario que resurge investido de las infinitas formas que hoy definen las
artes de la marioneta”; de otro lado, David acude en sus poemas a la función
histórica y social del títere o marioneta que era decir lo prohibido en una
sociedad. Por este camino, los poemas van desnudando el alma de todos nosotros
en un juego de doble sentido porque esos títeres y sus diversas formas desvelan
en última instancia la esencia de la condición humana.

Los participantes admitieron en primer término
transitar poco por los caminos de la poesía y con todo, tuvieron un acercamiento
más que positivo a la poesía que David ofreció. El verso sencillo, solo en
apariencia, cautivó a los lectores y hubo un reconocimiento general al poemario
que leímos, eligiendo varios participantes aquellos poemas que más les habían
gustado. Y a la luz de su lectura, hubo una reflexión acerca del oficio de
escritor, de ese don innato que es necesario a la hora de componer que además
de la belleza formal, permite una mirada distinta de la realidad.

Tarde de poemas, metáfora y lectura que con El arcón de los títeres nos aproximó a
la excelencia literaria. Gracias a David, que con su generosidad y dotes
poéticas lo hizo posible.

La carretera. Cormac McCarthy

Jueves
14 de junio de 2018

           En la última sesión de esta sexta edición del club de
lectura “Con mucho gusto” hemos leído y comentado La carretera, de Cormac
McCarthy (2006).

La
carretera

           Emiliano Hernández, trabajador en la biblioteca de la Escuela de Ingenierías Industriales (Paseo del Cauce) de la Universidad de Valladolid, fue el invitado que
eligió La carretera, última novela
del escritor norteamericano Cormac McCarthy, premiada con el premio Pulitzer 2007.
Aunque la afición de Emiliano por la novela negra es notoria, en esta ocasión
quiso que comentáramos una novela que poco a poco y desde su publicación se ha
ido convirtiendo en un clásico de la literatura norteamericana y posiblemente
universal, como también así es reconocido su autor. Como explicó en su
presentación, se trata de una desoladora novela en la que, tras lo que parece un
cataclismo en la tierra, un padre y su hijo de 8 años emprenden un viaje por
carretera hacia el sur en busca del mar; cargan mochilas y un carrito de la
compra en el que llevan sus escasas pertenencias. El mundo ha muerto para dar
paso a otro en el que no quedan más que cenizas y frío y en el que el hombre
tiene que demostrar su capacidad para sobrevivir tanto desde el punto de vista
esencial -alimento y abrigo-, como de defensa, pues parte de los supervivientes
de la catástrofe se han hecho caníbales. En este desolado cuadro, el padre y el
hijo (ambos sin nombre propio) vagan rumbo al sur en un viaje sin esperanza ni
solución; solo el amor y su destreza los mantienen vivos.

           La novela aparece sin capítulos ni marcas y se llena de
descripciones hiperrealistas que dejan constancia de un escenario cerrado y
apocalíptico de miedo y desolación en el que predominan el negro y el gris; se
trata de un paisaje arrasado y frío en el que el padre enseña a su hijo cómo
debe ser a pesar de haber abandonado toda esperanza y fe en el hombre, en el
futuro y en Dios. Desde el punto de vista formal, la descripción de cómo
sobrevivir en condiciones extremas predomina sobre la acción. La técnica
narrativa de McCarthy es seca, concisa, precisa y poética, apoyada en frases
cortas y ritmo rápido y en este sentido críticos y lectores lo consideran uno
de los mejores escritores de la narrativa contemporánea y lo emparentan frecuentemente
con otro grande de las letras norteamericanas como William Faulkner.

           Con todo, el texto pone ante el lector el amor entre el
padre y el hijo, y aunque predomina la narración y descripción sobre el diálogo,
que es escaso, es en aquellos en los que la novela adquiere una fuerza
sobrecogedora:

¿Nos vamos a morir?

Algún día. Pero no ahora.

Y todavía vamos hacia el sur.

Sí.

Para no pasar frío.

Así es.

Vale.

¿Vale qué?

Nada. Solo vale.

Duérmete.

Vale.

Voy a apagar la luz. ¿De acuerdo?

De acuerdo.

Y luego, ya a oscuras: ¿Puedo preguntarte
algo?

Naturalmente.

¿Qué harías si yo muriera?

Si tú murieras yo también querría morirme.

¿Para poder estar conmigo?

Sí. Para poder estar contigo.

Vale.

            Los comentarios de los presentes en la tarde de ayer
apuntaron la dureza del texto y las diversas interpretaciones que puede albergar
en sus páginas, incluida aquella que lo vincula con el sentido último de la
existencia de Dios o con otras muchas distopías literarias y también visuales
que nos advierten de los peligros de aniquilación de las sociedades tal y como
ahora están concebidas.

           Finalizo también breve y concisa: una gran lectura, una
interesantísima presentación y una literatura para reflexionar.

Al
terminar esta sexta edición, nuestro más sincero agradecimiento a los invitados
que generosamente nos ilustraron las lecturas y a los miembros del club de
lectura que siempre lo hacen posible. Feliz verano.

El guardián entre el centeno. J.D. Salinger

Jueves 15 de febrero de 2018

      El club de
Lectura “Con mucho gusto” celebró en la tarde de ayer la sesión de este mes de
febrero en la que se comentó El guardián entre el centeno, de J. D.
Salinger (The Catcher in the Rye,
1951).

El guardián entre el centeno  

           Un
club de lectura no siempre descubre a nuevos autores u obras, a veces atiende a
relecturas y nuevas interpretaciones de lo ya visitado en otras épocas, y eso
es lo que llevó al invitado de ayer, Víctor M. del Pozo, a elegir esta obra de
Salinger. Víctor es ingeniero informático, becario en el STIC de la Universidad
de Valladolid y escritor ya consolidado como lo muestra, entre otras, su
magnífica novela El sillón del diablo
(Glyphos Publicaciones, 2016). Ayer, sin embargo, acudió a nuestra llamada con El guardián entre el centeno, pues como
señaló en su clarificadora presentación, era una novela leída con anterioridad
y cuyo acercamiento en el momento actual le había aportado nuevas perspectivas
de lectura.

           El guardián entre el centeno es una de
esas novelas que poco a poco se han ido forjando cierta canonicidad convirtiéndose
en un clásico de la literatura norteamericana del siglo XX. Concebida en origen
como un relato, la anécdota de su protagonista, Holden Cauldfield, de tan solo
16 años, ha ido llenando espacios emocionales y geográficos de la adolescencia
hasta convertirse en la novela hoy por muchos admirada y encumbrada como
símbolo de rebeldía juvenil. Holden es un muchacho conflictivo cuya incapacidad
para crecer lo sitúa al margen de las normas; expulsado de varios internados,
marcado por la ausencia de una sólida estructura familiar y sobre todo por la
muerte de su hermano, emprende una breve huida por Nueva York en la que se
mostrará en todas sus facetas el hecho de ser adolescente y no asumir las
responsabilidades que el paso a la madurez obliga en el crecimiento de todos
nosotros. Esta es, probablemente, la verdadera razón de la atracción que aun
hoy provoca a sus numerosos lectores, que tiene que ver con la imposibilidad de
adaptación en esa edad en la que se es todavía extremadamente vulnerable. Y en
este sentido ayer Víctor desveló algunas claves de lectura.

           Por
un lado, al hablar de esta obra es inevitable remitirse a la propia biografía
de J. D. Salinger (1909-1910), un escritor que después de participar en la
Segunda Guerra mundial, en concreto en Normandía, se torna oscuro, introvertido
y difícil y cuyo espejo ficcional en muchas de las afirmaciones de Holden es
evidente. Como afirma su biógrafo Kenneth Slawenski, autor de J.D. Salinger,
una vida oculta
(2010, Galaxia
Gutenberg/Círculo de Lectores, 2011) en una entrevista a La Nación revista:

 "Holden Caulfield era un reflejo de su
creador en muchos sentidos. El mismo Salinger lo admitía. Es natural que haya
recurrido a sus propias experiencias, utilizando sus propias ansiedades y
sentimientos de alienación para construir el personaje de Holden. Salinger tuvo
dificultades para adaptarse a la sociedad civil después de la guerra. Usó esos
sentimientos para retratar las dificultades de Holden para encajar en el mundo
adulto. Es por eso que el personaje de Holden se siente tan real para los
lectores. Era un rediseño de la propia realidad de Salinger, un eco de la
propia experiencia del autor"

Muchas de estas cuestiones han sido llevadas a
la pantalla en una película basada a su vez en la biografía de Slawenski, Rebel
in the Rye
,
de Danny Strong,
estrenada en septiembre de 2017.

Por otro lado, la novela es atemporal, hecho
que tiene que ver en última instancia con la asunción por parte del autor de un
lenguaje directo, de marcado sesgo adolescente, inundado de símbolos y
metáforas, con una inmensa variedad léxica y sobre todo, con una poderosa voz
narradora, la del propio Holden, que a modo de narrador oral “Si de verdad les
interesa lo que voy a contarles…” se dirige a los lectores para desvelar los
secretos del ser adolescente, y serlo de forma inadaptada. Todo un logro.  

           Los
miembros que participaron en el encuentro de ayer sugirieron distintas lecturas
e interpretaciones, ya que varios de ellos era la primera vez que leían la obra
y otros tantos no recordaban lo que leyeron en su momento, de manera que para
casi todos era una primera lectura. Se apuntó una clasificación genérica como
novela de aprendizaje, también contempló el relato de Holden como un breve
paréntesis en la vida de un chico que juega por un tiempo a ser otro; algunos comentaron
la posibilidad de ver en Holden a un muchacho trastornado o simplemente snob,
pero todos, a pesar de denunciar los fallos de traducción, vieron en la obra un
alarde formal porque sin duda El guardián
entre el centeno
no sería lo mismo con otro tono y otra voz narradora.

           Y
como la tertulia se tornó muy viva, hubo también espacio para comentar algunas cuestiones
con más detalle como la relación del protagonista con sus hermanos, a los que
adora, el papel de su hermana pequeña o el final de su peripecia, un final que
ayer calificaron de distópico porque va a volver al mundo real tras ese ser
otro.

           El guardián entre el centeno sigue por
tanto su andadura literaria y ayer Víctor nos lo trajo vivo y abierto a nuevas
lecturas o relecturas, según el caso. Agradeciendo a Víctor su compañía y buen
hacer, queda pendiente algún comentario de quien ayer no pudo pero que sin duda
nos enriquecerá en el futuro.